Voces brigadistas

Quién no se mueve, no siente las cadenas
Decía Rosa Luxemburg que, “quién no se mueve no siente las cadenas”.
Lo primero que pensé en llegar a Palestina y en ver los muros y los implacables controles policiales israelíes, fue que había estado demasiado tiempo encerrado en un mundo muy pequeño que se ha convertido en un tipo de escaparate gigante que esconde las desigualdades globales detrás de móviles nuevos, ropa de marca y la sensación de que la vida no vale la pena sin un buen coche y unas vacaciones caras en el extranjero.
Pero ser brigadista es precisamente esto, romper con esta dinámica de sumisión y empezar a mirar la vida desde un punto de vista más crítico, ya que como decía Nelson Mandela: “Ser libre no es solamente desamarrarse de las propias cadenas, sino vivir de una forma que respete y mejore la libertad de los demás”.
Quería escribir este texto para animar a las personas que lo leyeran a colaborar y entender la vida de otra manera. Quería escribir este texto para explicar qué quiere decir ser un brigadista en Palestina, pero creo que no puedo.
¿Por qué, cómo sería posible haceros entender con palabras el coraje y la fuerza en la voz de un pastor palestino, al que aunque le hayan demolido la casa, sigue luchando cada día por un futuro mejor para su familia?
¿Cómo sería posible contaros cómo se iluminaban los ojos de Fajr, un joven activista y militante de izquierdas, al hablarnos de su amor y de lo que implica ser joven y enamorarse de Palestina?
¿Cómo sería posible transmitir en unas líneas, toda la experiencia y conocimientos de Rezeq, un hombre sabio que acogía y alimentaba en su casa a niños del barrio y que llevaba toda la vida apoyando a los más débiles?
La verdad es que me resulta imposible. Ni toda la literatura del mundo me valdría para haceros sentir, ni por un segundo lo que es ser brigadista en Palestina, lo único que puedo decir es que ha sido de lo mejor que me ha pasado en la vida.
Texto de Víctor Mena (Brigada Palestina 2016)


