Voces brigadistas

En Colombia cámara en mano

Pisando Colombia, cámara en mano

En Colombia cámara en mano. Si tuviéramos que describir nuestra estancia en Colombia con una palabra sería imposible, porque realmente son muchos los momentos, pensamientos, reflexiones, recuerdos y aprendizajes que nos vienen a la cabeza cuando recordamos nuestra estancia, no se puede resumir en pocas palabras.

Ahora hace un poco más de seis meses, recibimos la llamada que marcaba el inicio de nuestra aventura, la llamada que confirmaba que teníamos la oportunidad de vivir una experiencia que prometía ser genial. Nos confirmaron que sí que éramos las dos personas becadas para participar en las Estancias Solidarias 2015, el programa que pone en marcha cada año la Regidora de Cooperación del Ayuntamiento de Alella para hacer llegar experiencias y realidades más cerca de todos los ciudadanos de Alella.

Eso era solo el comienzo de todo lo que nos quedaba por vivir, y poco a poco nos fueron contando los detalles y objetivos de nuestra estancia: se trataba de un viaje a Colombia, a la región del Meta, donde nos acercaríamos a la vida de los campesinos y campesinas en el marco del conflicto bélico que hace más de 60 años que sufren. De la mano de la Associació Catalana per la Pau (ACP), el proyecto del que se decidió formar parte fue el llamado “Cámara en mano” que consistía en sumergirnos durante tres semanas, mediante una entidad de defensa de los derechos humanos de Colombia (DHOC) y una organización de acompañamiento internacional IAP Action Peace, a la realidad colombiana con el objetivo de realizar distintas entrevistas, entrar en contacto y aproximarnos a la comunidad campesina para hacer un vídeo de difusión y sensibilización de la situación en que se encuentra Colombia. Después de unas cuantas semanas de formaciones y prácticas de grabación, y una vez situadas en el contexto del país, ya lo teníamos todo a punto para ir a terreno, a vivir en primera persona todo aquello que nos habían contado.

Llegamos a Colombia, con las mochilas llenas de nervios, ilusión, ganas de aprender cosas y mil preguntas rondando la cabeza, y allí nos recibieron con los brazos abiertos. Los miembros de IAP que nos acompañaron, Miguel y Natalia, y todo el personal de DHOC facilitaron nuestra adaptación al país y a la forma de hacer colombiana, y se mostraron en todo momento dispuestos/as a colaborar en todo nuestro viaje.

Llegar a la gran ciudad, Bogotá, fue un primer cambio muy fuerte, pero nada es comparable con lo que supuso viajar hasta la región, el Meta, donde el entorno es totalmente rural y la diferencia con las zonas urbanas es abismal. Introducirnos en la región fue, en algunos momentos, difícil, tienes y, pudimos comprobar que todo aquello que nos habían contado y que tan lejos nos quedaba, era cierto y real. Observar la gran presencia de las durezas policiales y el ejército en todas las “veredas” (pueblos), escuchar los relatos de historias y vivencias de campesinos y campesinas, y poder presenciar los efectos del conflicto y las violaciones de derechos humanos hizo que nos surgieran reflexiones, dudas y muchas contradicciones internas, que hicieron muy intenso cada uno de los momentos vividos.

A medida que íbamos haciendo las entrevistas nos sentíamos más cómodas, intuíamos mejor qué preguntas era necesario hacer en cada momento, y nos íbamos atreviendo, poco a poco, a preguntar aquello que teníamos entre nuestros pensamientos; así nos acercamos mucho a la comunidad campesina y al contexto en el que se encuentra. Pudimos entrevistar a campesinos/as, a líderes de organizaciones defensoras de derechos humanos (algunos de ellos/ ellas con procesos judiciales abiertos), a mujeres que están al frente de organizaciones de lucha feminista, jóvenes comprometidos/as con el cambio y el conflicto colombiano, abogados/as que trabajan para que las violaciones de derechos humanos no queden impunes y otras personas vinculadas con la realidad y la lucha del país. Tener la oportunidad de hablar con todas estas personas enriqueció nuestra perspectiva e hizo que entendiéramos mejor el contexto.

Una situación que nos tocó muy de cerca, y que creemos que cabe destacar como claro ejemplo de lo que significa la lucha por los derechos humanos en Colombia, fue la del presidente de DHOC, la organización que nos recibió y nos guió por toda la región de Meta, el señor Esmer Montilla y tres compañeros más, que fueron detenidos dos días antes de nuestra llegada. Fueron acusados falsamente de una serie de delitos y están, hoy en día, en prisión hasta que no se celebre el juicio. Esta situación que pudimos vivir desde primera línea, nos demostró que la situación allí no es fácil y que quién defiende determinados principios y valores a veces acaba pagando las consecuencias totalmente injustas, pero también entendimos que esto no es motivo suficiente para no seguir luchando por aquello que es justo y digno, y por suerte, eso la comunidad campesina colombiana lo tiene muy claro.

El tiempo pasó muy rápido, y tres semanas nos parecieron tan solo tres días, por la intensidad y la autenticidad de lo que nos estaba ocurriendo; cuando ya nos sentíamos a gusto en aquel entorno y empezábamos a conectar con esa realidad, tocaba irse y empezar a digerir todo eso que habíamos vivido. Nos fuimos de Colombia con la mochila mucho más llena que cuando llegamos, y es que todo lo que aprendimos y vivimos durante aquellas tres semanas había llegado a remover muchas cosas dentro nuestro. 

Una vez en casa otra vez y con la calma de quién ha reflexionado y digerido todo lo vivido, las dos coincidimos en afirmar que ha sido una gran experiencia, que nos ha abierto los ojos y la mente en muchos aspectos, hemos tomado conciencia de una realidad que nos queda mucho más cerca de lo que nos pensamos y que con frecuencia es más parecida a la nuestra de lo que nos gustaría. Nos llevamos de Colombia muchos buenos recuerdos, grandes reflexiones y unas cuantas lecciones, consejos y opiniones de una comunidad que aún tiene muchas cosas por decir. Estamos muy contentas y agradecidas de haber podido ser parte de estas Estancias Solidarias y animamos a todo el que pueda, a no desaprovechar la oportunidad de conocer y aprender mucho de otras comunidades y otras culturas. Creemos que es muy positivo, y ahora más que nunca, tomar conciencia para mirarnos con espíritu crítico todo lo que nos rodea, todo lo que ocurre y reflexionar sobre el papel que tenemos nosotras.

Texto de Irene Mayol, Paula Montero, Berta Mora y Marta Garcia (Brigada de Colombia 2015)

Asamblea de campesinos. Grabamos opiniones y vivencias.