Voces brigadistas

¡Tú también quieres ser brigadista!
El pasado mes de agosto fuimos a la República Democrática del Congo con las Brigadas de Solidaridad. Esta vez tenía que ser diferente. Teníamos más experiencia. Habíamos hecho los deberes con esfuerzo, estudiando la cultura, la historia y una de las múltiples lenguas de este inmenso país. Llegados a Kinshasa, aplicados como somos, superamos innombrables obstáculos y durante un mes trabajamos muchísimo. Eran días de calor y de sesiones maratonianas. A pesar de las dificultades, cumplimos con creces el primer objetivo de los brigadistas: acompañar y escuchar a todo el mundo.
Me costó semanas comprender la increíble actividad de nuestra contraparte, Étoile du Sud, y creo que nunca seré capaz de metabolizar los efectos de nuestra sociedad hacia el mundo.
“Llegará el día en que la historia hablará. Pero no será la historia que se enseña en Bruselas, París, Washington o las Naciones Unidas…”
En fin, volvimos de la RD del Congo amarrados al silencio, con ganas de distancia y tiempo. Nuevamente, somos incapaces de cumplir el segundo objetivo de un brigadista: transmitir la realidad vivida. La cara B del sistema es demasiado complicada para ser digerida o explicada en una conversación casual. No es fácil explicar que has visto demasiadas veces en los ojos de los otros la profunda derrota, y que no la quieres ver nunca más. Ni aún menos corroborar la clásica cita de uno de los más grandes, Ernesto Guevara, cuando en la sede de la ONU decía que “el capitalismo es el genocida más respetado del mundo”. Esta vez sería todo más difícil que nunca. Por fuertes que fueran las convicciones, las contradicciones aún lo serían más. Convivir un mes en la distopía es complicado. I es que ya lo decía el argentino: “El Congo es la historia de un fracaso”. Solo una mujer, con un abrazo, va a ser capaz de entenderlo. Pasan las semanas y los meses, y soy incapaz de volver a visionar las entrevistas. Todo empieza a cambiar en Florianópolis, capital del estado brasileño de Santa Catarina.
El día siguiente de fin de año, me levanto con la investidura del nuevo presidente, Jai Bolsonaro, paso de las visiones de Aldous Huxley a la peor de las realidades. Solo es un primer aviso de todo lo que está por venir.
De Brasil a Bogotá, todo se desencadena más rápidamente. No tengo claro que sea el mal de altura ni tampoco la emergencia ambiental que domina la atmósfera esos días. Es por la crisis migratoria y social venezolana, bien presente en las calles, y el seguimiento mediático bajo los dictados del nuevo mister danger, que me recuerdan a la novela ‘1984’ de George Orwell. De Haití, aquellos días, tampoco habla nadie, tampoco de Mali o de Somalia. De la República Democrática del Congo, con más de 4 millones de niños desnutridos, tampoco.
Llegamos al 8 de marzo y, con las movilizaciones (y nuevas contradicciones), es cuando todo empieza a fluir y de camino a Salou, hacia una nueva acción de protesta, todo brota.
Ahora ya tengo claro porque debes ser – si quieres, por supuesto- brigadista con Étoile du Sud. Vivirás el movimiento ecologista dentro de ti cuando cada día te levantes expulsando mucosidad negra de las vías respiratorias, cuando andes por medio de aguas fecales y confundas los ríos con vertedores masivos. Esto no será nada en comparación con lo que aprenderás de las mujeres de Étoile du Sud. Ven si quieres conocer los valores de la igualdad y la justicia social; el feminismo que se organiza para apoderar las comunidades de la importancia de la alfabetización de las niñas; las mujeres que velan por el derecho a la salud de una forma tan precaria como digna. Ni rastro del feminismo liberal de las cuotas y de la mano invisible, ni de las democracias modernas que cierran las fronteras y los ojos al genocidio.
Si eres brigadista aprenderás los valores de la solidaridad, de la lucha y de la fraternidad más noble. Aprenderás de tantos dones de manos ásperas y de retinas llenas de violencias…
De mujeres de sueños perdidos pero de actitud de resistencia constante.
¡Y claro que, como decía Lumumba, “nadie no es perfecto en este mundo imperfecto” y estoy seguro de que tu también quieres ser brigadista!
Texto de Marc Iglesias Perez (Brigada RD Congo 2018)


